« No soy gay, soy un hombre ». O cómo Stefano Gabbana la ha vuelto a liar

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Fue este mismo viernes, en una de las siete fotografías que subió a Instagram ese día. Una camiseta negra, con la etiqueta de Dolce&Gabbana bien visible, y un mensaje en blanco sobre negro, tipografía Futura o similar. ‘Im not gay, i’m a man‘. El diseñador Stefano Gabbana, mitad del conocido dúo creativo italiano, subía la foto de la prenda y un mensaje: « No está a la venta. Soy un hombre. Si alguien no entiende el mensaje es: no me etiquetes, soy humano. Ama y no odies« . Por supuesto, mucha gente no lo entendió.

34.985 likes y 2.158 comentarios después (y subiendo), la foto se ha convertido en una de esas polémicas, muchas veces tan fugaces como el flash que ilumina sus fotos, que inundan las redes sociales. Pero si a veces estas discusiones son vacías, esta vez todo lo contrario: el tema es lo bastante complicado como para que haya acaparado la atención, y la indignación, de buena parte de la industria. Junto al mismo post, comentarios como el del diseñador Simon Porte Jacquemus (« no entiendo nada« , comentó directamente), o la cuenta Diet Prada, que de hecho subió un post en su propia cuenta para comentar (y criticar) el mensaje.

Todo comenzó unos días antes, el 18 de diciembre, cuando Gabbana dio una entrevista al periódico Corriere della Sera en la que hablaba abiertamente sobre su sexualidad. Y entre sus declaraciones (sobre su primera novia, sobre cómo se lo contó a su madre) aparece esta: « No quiero que me llamen gay, soy un hombre. Me parece increíble que este término todavía se use hoy en día. Biológicamente soy un hombre (…). La palabra gay fue inventada por aquellos que necesitan etiquetar a las personas y yo no quiero que me identifiquen por mi elección sexual« . Las críticas no tardaron en aparecer.

« No quiero que me llamen gay, soy un hombre »

Stefano Gabbana

Imaginamos que, como consecuencia del ruido generado, el diseñador quiso reforzar su posición –o tal vez, explicarse mejor– y colgó la foto de la camiseta. La reacción, en cambio, fue la contraria. Por supuesto el trazo grueso de su mensaje, que en principio apela a sentimientos absolutos y plausibles, generó también muchos comentarios de apoyo (a favor de la defensa de la igualdad por encima de las etiquetas que nos limitan) y es libre de decidir qué camisetas ponerse y abrazar. Pero su mensaje choca frontalmente contra una de las máximas más defendidas por el colectivo LGTBI: el camino para sentirse orgulloso no es esconderlo, negarlo o disfrazarlo. Porque la diferencia debe celebrarse y, todavía más importante, debe hacerse visible porque aún hay muchas guerras por librar y demasiadas batallas en la lista de las no ganadas.

En un caso similar, hace ya algunos años, la activista y conocida drag queenShangay Lily (1963-2016) publicaba un artículo en el diario Público para contradecir un discurso parecido al de Gabbana, pronunciado por una conocida presentadora de televisión que defendía que ella solo era « persona ». Allí explicaba lo que llamó endohomofobia (la homofobia interiorizada por el propio colectivo homosexual) y trataba de exponer la principal crítica con la que se topó ese discurso y también el del diseñador: son precisamente las etiquetas lo que dan visibilidad y oxígeno. Que hay muchas formas de luchar, sí, pero que gritar no es lo mismo que no hacerlo. Y nadie debería querernos por nuestros silencios.

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